sábado, 23 de septiembre de 2017

Eso que el temblor derrumbó.

Sé que no soy la primera ni la última en escribir sobre lo ocurrido el pasado 19 de Septiembre, pero tengo la necesidad de expresar lo que siento, y no sé, tal vez alguien se llegue a identificar con esto que escribo.
Quienes me conocen o han venido leyéndome un buen rato, saben que desde hace tiempo mi vida gira en torno al medio ambiente, las relaciones, y en general, un estilo de vida con sentido. He estado quitando de mi vida "comida", sustancias, personas y objetos que a mi parecer, ya no aportan nada a mí vida, o con las que ya no me identifico, porque simplemente soy otra.
Yo misma, me he percatado de estos cambios y los comparo con un cambio de piel, sí, como el de las serpientes. Me he contemplado a mí misma, desprendiéndome de tantos pensamientos, ideas, tanto cochambre con el que solía vivir.

Sin embargo, a pesar de "creer" que estaba dirigiendo mi vida de una manera "mejor", necesitaba una sacudida (así es como me refiero al terremoto).
Esta sacudida, me hizo llorar, me hizo sentir miedo, hizo que viera los rostros de conocidos y desconocidos, desencajados por la angustia y el temor. Hizo que me desconectara de mi cuerpo, porque sí, caminé, hablé, pero era como si no estuviera ahí, en esos momentos, sentí por primera vez que el cuerpo era una carcasa, un mero recipiente, nunca me había sentido tan desligada de lo que concibo como mi cuerpo, como en ese momento. Hizo que muchas personas gritaran, murieran, corrieran y vieran su mundo derrumbarse.

Pero la sacudida no tuvo suficiente con eso, también hizo que personas poco conocidas, se vieran envueltas por mis brazos. Hizo que recibiera palabras de ánimo de voces que pocas veces me habían dicho una o dos palabras. Hizo que muchas miradas se encontraran, y que otras se desviaran por completo. Hizo que ciertas personas reaparecieran en mi vida y que otras por el contrario, se fueran.

No obstante, la sacudida no se detuvo ahí. Quería más, y lo obtuvo.
Hizo que muchos abrieran las puertas de su casa para brindar techo, calor y apoyo a aquellos que se veían más desfavorecidos. Hizo que miles de personas salvaran a otras personas. Hizo llegar agua, comida, herramientas, cobijas, un sin fin de cosas a quienes lo necesitaban.
Hizo que cada vida se valorara. Hizo ver que no hicieron falta instituciones o líderes, la iniciativa misma brotaba de cada ser. Todos supieron lo que tenían que hacer.

La sacudida derrumbó edificios, casas, escuelas, hospitales, pero también derrumbó egos, barreras, altanería, irresponsabilidad y desidia. Removió la apatía e hizo que brotara el altruismo, la amabilidad, el amor y la espiritualidad.

Y es ahí donde me pregunto (les pregunto) ¿qué tan mal estaba la sociedad mexicana, que tuvo que ser sacudida para que despertara?

viernes, 8 de septiembre de 2017

2 años de relación con mi copa menstrual y contando...

¡Hola! Hoy es un día muy especial para mí, porque exactamente hace dos años comencé a utilizar la copa menstrual.
Resultado de imagen para copa menstrualPara lxs que no sepan qué es o quieran saber más acerca de ella, recuerden que esta mi publicación "Experiencia con la copa menstrual" con todooos los detalles sobre lo que puedes esperar cuando la comienzas a usar.
Bueno ¿y ahora qué quiero lograr escribiendo de nuevo sobre la copa? La verdad es que mi objetivo sigue siendo el mismo: animar a más chicas a que se cambien al lado hippie de la vida y disfruten de los beneficios de usar productos amigables con tu cuerpo.

Pero también quiero contarles algo triste que me pasó dos veces,  hace una semana y la otra en el mes de julio. *Redoble de tambores*
Lo más triste fue que tuve que usar toalla desechable 😭😭😭 ¿La razón? Bueno mi útero tuvo la fabulosa idea de que me bajara justo cuando andaba de excursión, para ser más precisa, justo cuando iba en el camión. Sí justo ahí, donde los baños son asquerosos (y ni siquiera me atrevía a sacar mi copita a un ambiente así, porque estaba segura de que se llenaría de bacterias sólo con sacarla de su bolsita😂), por lo que tuve que desperdiciar valioso dinero en un paquete de toallas. 😞😞 Y es que después de casi dos años, volver a usar las toallas fue sumamente incómodo y doloroso, porque ya no estaba acostumbrada a ellas y me rozaron.

Pero bueno, esa experiencia me sirvió para amar más mi copa y para poner más atención la próxima vez que me encuentre en una situación parecida.

¿Entonces qué? ¿Ya se animaron a conseguir la suya o no?

*Crédito de imagen*